DE REOJO | O |
10 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.LOS SACERDOTES ourensanos que ayer cumplían años de servicio les pidieron a los más jóvenes, a los que son el futuro, que fueran creativos. Me pregunto si no es creatividad suficiente darle un giro radical a tu vida mientras todo el mundo mira hacia otro lado; hacer votos que no tienen nada que ver con las urnas y que deciden más que las papeletas porque, oye, es tu vida; comprometerte hasta límites que a lo mejor ni te imaginas y que sea para siempre. Debe serlo -creativo, diferente, arriesgado- cuando los demás nos empeñamos en otras cosas, en otros trabajos, en otras casas, en otras existencias. Me pregunto si es fácil mantenerse creativo, en la cresta de la fe, cuando sabes que la Iglesia a la que perteneces se empeña en gastar casi dos millones de pesetas en ponerle una placa que brille a un obispo que lleva enterrado quince años. Yo creo que no. Pero yo también creo que los cálices dorados y con piedras de colores no tienen nada ver con lo que se recrea cuando se ponen en la mesa. Así que a lo mejor es que yo no entiendo y hay que darle lustro a la Iglesia. A lo mejor es que yo lo entendí mal cuando me explicaron de qué iba esta historia. Me pregunto si la cuestación que se hace para la placa nueva de Temiño, que bajo tierra, estoy segura, ni siente ni padece, no sería más útil si se dedicara a otras cosas. Estoy segura de que quienes hacen una cruz en la casillita de la Iglesia estarían mucho más satisfechos si hubiera dos milloncejos para una causa con causa. Me pregunto si es fácil mantenerse creativo cuando el lugar donde construyes ese reino que quieres para la tierra te pone pruebas, cuando la mayor inquietud de tus fieles es que el responso por el padre de la vecina fue más largo que el del padre propio. Me pregunto cuál es la Iglesia que tenemos. Y la que queremos tener.