Silencio

ANTONIO NESPEREIRA

OURENSE

AL MARGEN | O |

03 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

¿FORMAMOS parte de una sociedad desmovilizada o simplemente desmotivada? No es fácil responder. ¿Por qué surge la pregunta? Hace un año estuvieron a punto de secarse As Burgas y se constituyó una plataforma que pretendía salvar las históricas fuentes. Murió por inanición unos cuantos días después de que un centenar de personas filonacionalistas se concentrasen ante las termas para escuchar un manifiesto reivindicativo. Hace unas semanas se declaró el conjunto Bien de Interés Cultural. El gobierno municipal pronosticó la parálisis de sus «proyectos estratégicos» ante la desidia del común de los mortales. Todo se quedó en un desafío político preñado de intereses partidistas. No hace muchos meses se creó un grupo «en defensa da sanidade pública» en el que estaban personas que hoy gestionan el cotarro. Como todo el mundo sabe, en el hospital las cosas están mejor que nunca porque nadie más ha vuelto a piar. Los vecinos de Santa Cruz mandaban que las campanas de la iglesia tocasen a difunto en honor de un pueblo ahogado por la autopista. Al duelo asistieron socialistas y nacionalistas. Ya nadie guarda luto hoy. En Vistahermosa crece el adefesio de hormigón que conectará la capital con la A-52 y ya hemos optado por sacarle fotos, como los japoneses. Sanidade corta el agua caliente en el pabellón de Os Remedios y ya todos hemos reparado en las bondades de una estimulante ducha en agua fría. Aquí movidas, lo que se dice movidas, hay muy poquitas. La sociedad opina muy poco y se organiza menos, quizá porque todo el mundo escapa del tufillo político que tienen todas las declaraciones públicas. De ahí que sólo hablen los que tienen el mandato de las siglas. Los demás se quedan para lo verdaderamente importante. ¿Lo más significativo de los últimos meses? Las protestas por las barracas del Corpus.