Medio ambiente | Alumnos de Maristas plantaron doscientos árboles en Toén El bosque del Couto do Castro sufrió hace algunos años un devastador incendio que lo dejó convertido en un erial. Desde el 2004 los escolares trabajan en su recuperación
17 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?i la proximidad de los exámenes, ni la amenaza de mal tiempo puede con el entusiasmo de los escolares del colegio Maristas de la capital cuando se trata de trabajar en la recuperación del bosque del Couto do Castro. El martes, 22 escolares se desplazaron pertrechados con ropa de trabajo y 120 plantas de pinos y robles para seguir con la replantación que iniciaron en el 2004. El sábado otros 70 se sumaron al proyecto para colocar otras tantas plantas nuevas. El bosque que han adoptado estos alumnos integra a parroquias de Toén, Barbadás y Cartelle, y fue totalmente destruido por un incendio hace un lustro. Los escolares decidieron convertirlo en protagonista de su proyecto para el programa Voz Natura, que promueve la Fundación Fernández Latorre, y desde entonces mantienen su objetivo de recuperar la zona. Saben que tardarán entre 25 y 30 años en ver los árboles ya crecidos y el bosque recuperado, pero eso no evita que, en cada salida, se empeñen en volver a las zonas ya trabajadas para comprobar cómo van las plantas colocadas en la temporada anterior. Este año tuvieron más tiempo para esa visita, ya que la brigada de Medio Rural que suele ayudarles ya tenía perfectamente desbrozado el terreno con lo que los chicos sólo tuvieron que hacer los agujeros y colocar las plantas. Ayuda de expertos Los escolares trabajan codo con codo con un biólogo y un grupo de técnicos de este departamento de la Xunta. Ellos son los encargados de dirigir la actuación. Les indican dónde deben plantar y cuánto espacio tienen que dejar entre especímenes. El objetivo es crear de nuevo un bosque autóctono en el que se mezclen, pinos, acebos, castaños, robles o abedules, como ocurría antes del incendio. Ese año los técnicos aprovecharon también para explicarles cuestiones sobre las especies que iban a colocar y también detalles como cúal es el mejor procedimiento para plantar un árbol, dependiendo de si tiene o no cepellón. El entusiasmo de los escolares por este monte ha contagiado ya a otros colectivos. La oenegé Amigos da Terra decidió sumarse a la recuperación de este espacio y aportó los árboles conseguidos en la campaña «Axuda a vivir, doa sangue e pranta unha árbore» que desarrolló el pasado verano con el Centro de Transfusión de Sangre de Galicia, con lo que el total de plantas colocadas esta temporada se acerca a las quinientas. Pese a todo, los escolares saben que les queda tarea para otros dos años.