LA OPINIÓN
16 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.LA XUNTA acaba de propinar una bofetada sonada al Concello de Ourense al declarar Bien de Interés Cultural As Burgas y su entorno. En tanta liorta política de mal tufo, llevamos días asistiendo a un espectáculo bochornoso por no hacer caso de la Lei do Patrimonio, que, mira por dónde, dice bien claro que los hallazgos en una excavación arqueológica deberán ser depositados en los museos que designe la Consellería de Cultura. En nuestro caso, en el Museo Arqueolóxico de Ourense. Esto lo saben de sobra en el Concello. El museo no está cerrado. Más allá de su vertiente expositiva, no deja de funcionar en su faceta conservadora, investigadora, científica en una palabra. Los restos han de ser trasladados allí porque eso dice, además, la resolución que el arqueólogo director de las excavaciones recibe de la Xunta. La ley sólo tiene un espíritu que es el verbo cumplir. Sin medias tintas. Los objetos aparecidos, magnificados por cierto paletismo, se entregan al museo, allí se conservan, se tratan, se estudian y eso no quiere decir que mañana, la consellería, previa petición del Concello de Ourense, pueda decidir que esos hallazgos se entreguen en depósito a la propia institución municipal, como colección visitable. Más sencillo, imposible. Según la ley, el Concello retiene bienes arqueológicos que no le corresponde retener. Digan lo que digan sus miembros. ¿De qué ha servido este pulso? Helo ahí. As Burgas, BIC, para éxito del monumento, que tendrá una protección y tutela más fuerte desde la administración autonómica, como bien dice el Tribunal Constitucional. Nadie en el grupo de gobierno lo había propuesto antes. Ya es bien extraño. Esto del patrimonio es goloso para los políticos, que se encaprichan por él a veces, imponiendo criterios de dudosa legalidad. Ya está bien de bailes absurdos alrededor de los bienes de nuestro pasado como colectividad cultural. Para todo hay arreglo, dentro de la ley. El patrimonio cultural, si bien sirve para el disfrute de todos, es algo serio, no apto para comedias ni comediantes.