Ourense en siete días MANCOMUNIDADES Patrimonio sancionó al Ayuntamiento de Ourense por el derribo de la Casa de Baños después de haber paralizado, hace dos meses, las obras del hotel que la sustituirá
11 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.BOFETADA. Tarde, sin un documento oficial y por la vía rápida de la declaración periodística. Así se pronunció esta semana la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando sobre la polémica obra que el Concello de Ourense autorizó ante la fachada de la catedral. «La Academia se une al lamento y dolor por esta bofetada», dijo Pedro Navascués, vicedirector de la institución y presidente de la Comisión de Patrimonio. Ahí queda la censura moral para quienes no teniendo claro el concepto de la trascendencia dieron luz verde a una obra que suscita la unanimidad de considerarla una aberración urbanística. Se acabaron las estériles unanimidades. Remataron las disciplinas de partido. Ahora la disputa política está en el primer plano de la actualidad entre partidos alternativos. No sólo a nivel nacional o autonómico. También en Ourense. Buena prueba de ello es la trifulca permanente que en los dos últimos meses se traen la Xunta de Galicia y el Concello de Ourense. Todo empezó un cinco de enero con la orden de paralización de las obras del hotel balneario que desde hace años auspicia el PP en el entorno de As Burgas. Aquella decisión, que le sirvió al alcalde Cabezas para denunciar que los nuevos inquilinos de San Caetano pretendía cargarse el futuro termal de la capital, fue remachada esta semana con la sanción de 60.000 euros (véase La Voz del pasado viernes) impuesta por Patrimonio al ayuntamiento por haber permitido el derribo, en el 2003, de la Casa de Baños. Nueva declaración del PP diciendo que la Xunta es «un enemigo» de Ourense. Entre tantos enfrentamientos y descalificaciones (significativa es la nueva polémica sobre los restos históricos del casco viejo que hoy cuenta La Voz en su página L3), ¿no habrá unos minutos para la política de verdad? ¿No serán capaces Concello y Xunta de sentarse y decidir, sin demoras, la viabilidad del termalismo capitalino? ¿Por qué gastan más salvas en descalificaciones en la prensa que en propuestas en el DOG? ¿Qué Patrimonio es el correcto, el que censura ahora lo habido y por haber o el que hacía hasta ahora la vista gorda? ¿La conservación del patrimonio tiene color político o tendría que estar por encima de siglas? La guerra Concello-Xunta está servida.