TEMAS DEL PAÍS | O |
04 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.LAS ANGUILAS de todos los ríos, al alcanzar su madurez sexual, sienten la llamada del agua salada e inician la travesía que culminará en el mar de los Sargazos. Allí se reproducen, allí se mueren y allí, en el fondo del mar, está su cementerio formado por un gran montón de esqueletos. Cada anguila engendra miles de descendientes que muy pronto sienten la necesidad de conocer las aguas que habitaron sus padres, y sin el amparo de éstos y sin saber que misteriosa fuerza les impulsa, después de un viaje que dura hasta dos años, alcanzan su agua prometida. En los miles de kilómetros de recorrido se transforman en angulas, y cuando después de tan gigantesco esfuerzo se disponen a disfrutar de las aguas de sus mayores, en plena niñez, son capturadas y vilmente asesinadas en aceite hirviendo. Triste destino. Y para mayor sarcasmo el kilo de angulas alcanza precios astronómicos (este año unos 1.200 euros), justificables si es que el vendedor ha venido nadando con ellas desde el mar de los Sargazos para enseñarles el camino.