02 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.
LOS responsables públicos deberían dar ejemplo, pero la pataleta entre Confederación Hidrográfica del Norte y Concello no es el mejor modelo. Si primero fue el gobierno local el que inauguró en solitario el paseo del Miño ahora es el presidente del organismo de cuenca el que muestra poderío pasando a sus anchas por la pasarela de Outariz que el Concello aún no tiene permiso para abrir al público. Y en esas andan distraídos, con parafernalia y fotógrafos, ante los atónitos ciudadanos.