Los enfermos volvieron a los pasillos ante la falta de espacio en las habitaciones Por primera vez este invierno, los hospitales fueron incapaces de asumir la demanda
14 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Sesenta pacientes aguardaban a primera hora de la mañana de ayer, martes, en las áreas de urgencias de los hospitales Cristal y Santa María Nai ante la falta de espacio en las plantas. Camas y camillas volvieron a los pasillos al quedar totalmente saturado el espacio físico, tanto de las salas de vigilancia de urgencias como de la unidad de ingreso transitorio, creada recientemente. El sindicato médico Cesm asegura que la jornada del lunes y la madrugada del martes fue «la peor situación del Chou (Complexo Hospitalario de Ourense) en toda su historia; nunca ha habido sesenta pacientes en espera de ingreso». «Se veía venir desde navidad -asegura Arturo González, médico del servicio de urgencias del hospital Cristal y representante del sindicato Cesm-. Se tapaba bastante bien con las veinte camas de la unidad de ingreso transitorio, estéticamente se tapaba, pero se estaba jugando al límite. En las últimas semanas hubo una falta de cálculo al querer reducir la lista de espera con peonadas». Peonadas A esta cuestión achaca el sindicato médico Cesm la situación vivida en urgencias. «No existe una razón asistencial para este colapso -explica González- porque incremento de la demanda no hay ninguno; incluso estuvimos por debajo de la media habitual. Tampoco guarda relación con la huelga de ambulancias, que lo único que hace es retrasar unas horas que se vayan algunos pacientes. Lo que se ha desmadrado son las peonadas -el trabajo extraordinario que se realiza por las tardes-. Se están haciendo muchas y no se calcula la previsión de ingresos programados por las peonadas y la previsión de ingresos por urgencias. No quiere decir que el lunes haya habido sesenta peonadas, pero sí es irresponsable y de una falta de previsión absoluta que se produzcan estas situaciones». La gerencia desbarata ese argumento indicando que el número de ingresos derivados de la actividad extraordinaria de las tardes es ínfimo y que no tiene repercusión en la actividad general. En este momento, denuncia el sindicato, «la prioridad de la administración es reducir la lista de espera a costa de lo que sea». Admite el portavoz sindical que la reducción de las listas de espera debe ser un objetivo fundamental, lo mismo que garantizar un buen servicio en urgencias y una óptima calidad asistencial. Ambas cosas, expone Arturo González, deben ser compatibles. Romper la dinámica «Hay dos cuestiones que están pesando -comenta-. Por un lado está la lista de espera y, por otro, un gran incremento de los ingresos a través de urgencias porque el enfermo va por esa vía al no haber una lista de espera racional. Hay que romper esa dinámica».