«Roubáronme o meu neto»

Miguel Ascón Belver
Miguel Ascón O BARCO

OURENSE

ASCÓN

Reportaje | Una abuela de O Barco lucha por volver a ver a su nieto La Xunta ha asumido la tutela de un niño. Su padre tiene problemas con el alc0hol y su madre se ha desinteresado, pero sus abuelos quieren recuperar al pequeño

11 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

?aría Aurelia da Silva, una portuguesa que reside en O Barco desde hace años, lucha por recuperar a su nieto Jorge. La Xunta asumió la tutela pública del niño el pasado mes de agosto después de certificar que su madre, la valdeorresa Rocío Pérez, había abandonado el domilio conyugal y que su padre, Luis Miguel da Silva, tenía problemas con el alcohol. El pequeño, que cumplirá tres años en marzo, vive desde entonces en el centro de acogida de las Hijas de la Caridad de Ourense, pero la abuela teme que sea entregado en adopción de forma inminente. María Aurelia ya sufrió la pérdida de sus dos primeros nietos, cuya tutela fue retirada a sus padres hace ahora cuatro años y que viven actualmente en A Coruña con unos tíos maternos. La Xunta había iniciado los trámites para asumir la tutela de Jorge en diciembre de 2004, pero no pudo ejecutarla porque el padre del pequeño, ya separado entonces de la madre, se lo llevó a Portugal. María Aurelia asegura que fue por motivos de trabajo y la Xunta que lo hizo «co obxecto de evitar o seu internamento nun centro de protección». Robado El caso es que Luis Miguel volvió con Jorge a O Barco el pasado verano, lo dejó en casa de sus abuelos y la Xunta volvió a iniciar el proceso para asumir la tutela pública del niño. La entonces Consellería de Familia puso los hechos en conocimiento del Ministerio Fiscal y el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número dos de Ourense acordó autorizar la entrada en el domicilio de María Aurelia «quedando facultada la Policía Autonómica si su intervención fuese necesaria», dice el auto. «Prácticamente foi robado porque non me avisaron de nada, entraron sen tocar o timbre. Catro persoas para sacar un neno é demasiado», explica María Aurelia. El pequeño Jorge fue llevado al centro de acogida Hijas de la Caridad de Ourense. El primer mes su abuela se desplazó allí para hacer una visita semanal pero, según asegura, después les prohibieron ver al niño. María Aurelia denuncia que, cuando pudo ver a Jorge, éste «tiña golpes na cabeza e nos brazos e dixeron que foi nunha bici, pero con dous anos é imposible que fora nunha bici». La situación actual es la siguiente. Los dos abuelos trabajan, la madre vive en Ponferrada pero al parecer se ha desinteresado por el niño y el padre «agora non bebe, pero quere que nós quedemos co neno. Xa que non llo deixan ter a el, que o teñamos nós, pero eles queren dar o neno en adopción en lugar de dárno-lo a nós, que somos os avós e o neno non ten outra familia que se interese por el», según explica María Aurelia. La abuela asegura que no tiene dinero en el banco pero que eso no significa que el niño no estuviese bien cuidado. «O neno ía ben vestido e comía sempre. Todavía teño a súa ropiña recén comprada e sen estrear e os seus xoguetes na casa», dice mostrando la foto de su nieto «que estaba ben gordo», remacha. Causas María Aurelia no entiende porqué ella y su marido, como abuelos del niño, no pueden quedarse con la tutela. Según la resolución del verano de 2005 de la Consellería de Familia «os devanditos avós carecen das axeitadas habilidades para proporcionar ó seu neto os coidados e atencións que require». Puestos en contacto con la nueva Vicepresidencia de Igualdade e Benestar para conocer las causas exactas de esa no idoneidad de los abuelos, nos aseguran que se debe «a criterios técnicos que non se poden facer públicos». En todo caso, señalan, la adopción que teme Maria Aurelia es un último recurso y que sólo se hará si lo decide un juez. Mientras, un equipo de psicólogos y asistentes sociales trabajan con el núcleo recuperable de la familia para tratar de reintegrar al niño con sus familiares biológicos. La abuela asegura que esa ayuda jamás ha llegado y que, a cambio, están incomunicados del niño: «Nunca nos axudaron en nada, a única suposta axuda foi que nos quitaran o neno», se lamenta María Aurelia.