Reportaje | La carrera hacia el entroido El Domingo Fareleiro levantó una gran polvareda en la capital de A Limia, que ayer empezó a prepararse para un carnaval que ya llama a la puerta de los ourensanos
05 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?i hace poco más de una semana la provincia se teñía de blanco gracias a la alianza establecida entre las precipitaciones y las bajas temperaturas, ayer fue la capital de la comarca de A Limia la que cambió de color por la entente que acordaron los adictos al carnaval y una tonelada de harina. A las cinco empezó la batalla blanca en Xinzo, que se convirtió en sitio distinto el resto de la tarde. La villa ya calienta motores para la fiesta más importante del año. Y es que ayer se le dio la vuelta al reloj de harina que cuenta los días que quedan para la conquista del entroido. El Domingo Fareleiro es el entrenamiento al que se someten cada año los vecinos de Xinzo aunque ayer, apuntaban los habituales, también había mucho visitante poco enterado y con demasiadas ganas de extender la mancha blanca por las calles, cuando el territorio comanche de la harina ha sido siempre la praza Maior de la localidad. Por supuesto, al tratarse de un día íntimamente ligado con el carnaval, hubo disfraces. Pero los trajes que idearon los participantes perseguían más la protección frente a la polvareda levantada que otra cosa. La harina se cuela por todas partes así que muchos intentan proteger los ojos, la boca y el pelo. Lo hacen cada año aunque saben que el éxito no está asegurado. Quienes se atreven a participar en la batalla acaban volviendo a casa rebozados, como potenciales croquetas humanas. El día de ayer no fue una excepción. No se libraron ni los viandantes ni los coches que pasaban junto a la plaza. El entroido, que ya llega, no entiende de reglas ni de convenciones sociales.