El patrimonio inmaterial representa la fuente vital de una identidad profundamente enraizada en la historia. Comprende el conjunto de formas de la cultura tradicional, popular y folclórica. Se trata de las obras colectivas que emanan de una cultura y se basan en la tradición. Éstas se trasmiten de forma oral o mediante gestos y se modifican con el pasar del tiempo, a través de un proceso de recreación colectiva. En ellas se incluyen las tradiciones orales, las costumbres, las lenguas, la música, los bailes, los rituales, las fiestas, las medicinas tradicional y farmacéutica, las artes culinarias y todas las habilidades especiales relacionadas con los aspectos materiales de la cultura, como las herramientas y el hábitat. Esta índole efímera del patrimonio intangible lo hace muy vulnerable. Por eso, la salvaguarda de este patrimonio inmaterial debe partir del individuo y recibir apoyo de las instituciones, asociaciones y especialistas.