Crónica | Un ourensano que padeció los efectos de Wilma
27 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.«La evacuación fue un desastre. No hubo control y casi se produjeron avalanchas», relata Mariano de Miguel tras regresar de Cancún. Este ourensano estaba disfrutando de su luna de miel y le faltaba sólo un día para regresar cuando Wilma irrumpió en su hotel, en Puerto Morelos, en la playa por donde entró el huracán, a 40 kilómetros de Cancún. Mariano de Miguel y su novia, Gloria Caballero, se casaron el 8 de octubre. El viernes 14 volaron hacia México. Tenían que regresar a Madrid el 22. Llegaron el pasado martes. «El director del hotel llamó el día 18 a las agencias de viajes para que nos sacaran de allí. No le hicieron caso». Al día siguiente, los huéspedes se encontraron con el aviso de desalojo. El miércoles, la compañía mayorista trató de tranquilizarles y les dijo que no había manera de volar a España. El jueves les mandaron hacer el equipaje y que lo dejasen en la bañera de la habitación. Sólo podían llevarse lo imprescindible al refugio al que iban a trasladarse, en Cancún, una escuela pública Todo el personal del hotel les acompañaba. Repartieron mantas y les distribuyeron por aulas: «En la nuestra sólo teníamos dos colchones». El regreso La noche del viernes fue la peor: «El suelo vibraba». Empezaron a racionar la comida. Les daban algo de desayuno y cena. No sabían cuánto iba a durar el huracán. El domingo se estaba acabando la comida: «El director del hotel se la jugó por nosotros. Salió a buscar alimentos. Era muy peligroso». Regresó como un héroe con un camión lleno de comida. «Hubo trabajadores que perdieron su casa y no se movieron de nuestro lado», rememora Mariano. El tiempo mejoró y el lunes salieron hacia el aeropuerto de Mérida. El camino estaba inundado y el agua entró en el autobús». Cubría metro y medio. «El viaje daba casi más miedo que el huracán». Al llegar al aeropuerto, un caos. «Pedí explicaciones y me llevaron ante una psicóloga. No quiero una psicóloga le contesté, sino una explicación. Fue un caso de fuerza mayor, me replicaron». «Tenemos sensación de haber estado desatendidos por la agencia y por el Gobierno español», concluye.