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12 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.EN DEMOCRACIA, como en todo -según dice el conocido refrán-, más vale que sobre que no que falte. Pero el asunto de la basura de Xinzo ha ido llegando a la lógica del absurdo e incluso a la superación de la lógica por el recurso a lo increíble. Sumar una manifestación a una huelga es lo más parecido a un ejercicio de malabarismo, que está ya en el límite de lo rocambolesco. Como es sabido, Rocambole, el personaje creado por el novelista francés Ponson du Terrail, desarrolló en una serie de hasta treinta novelas un conjunto de aventuras cada vez más increíbles. Es absurdo que se discuta infinitamente mientras una localidad va perdiendo día a día la paciencia ante la acumulación de la basura. Y, sobre todo, es increíble que resulte tan difícil ponerse de acuerdo en una cuestión enconada pero hasta cierto punto sencilla y en todo caso negociable. Sin embargo, como compensación a esta historia queda algo: cada vez más la ciudadanía se va dando cuenta de que la calle es un buen lugar para pronunciarse en democracia siempre que se haga democráticamente.