Entrevista | José María Álvarez, «Chesi»
28 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?osé María Álvarez, Chesi, está a punto de emprender viaje a París. Allí, en el Instituto Cervantes, participará en una mesa redonda sobre los nuevos narradores españoles presentados por Juan Goytisolo, en la que también estará éste escritor. -Me imagino que será un honor para un escritor ourensano acudir como ponente. -Sí, pero también un compromiso para los que somos tímidos. Sin duda que supone un estímulo encontrarse con otros creadores. -¿Qué aportará con su participación? -Expondré mi punto de vista sobre lo que entiendo como novela: un paisaje feraz y muy rico. Sobre todo en estos tiempos tan difíciles defiendo que la literatura tenga el doble papel de consuelo y utopía. Que un libro pueda consolar me parece maravilloso. Explicaré además que yo, a fin de cuentas, también soy un escritor que guarda posos de los otros autores que he ido leyendo. -¿Se puede vivir de la literatura? -Sí, mejor de lo que la gente piensa. De la venta de libros ya es más dificil a no ser que tengas un golpe como Carlos Luis Zafón con «La sombra del viento». Eso es impensable para la mayoría, sobre todo si haces un tipo de literatura como el que yo hago. Pero bueno, hay malos escritores que viven mejor que otros que son buenos. -¿Hay que estar en los circuitos de promoción, que parecen como clanes? -Yo no estoy ni tengo interés. Tengo otro trabajo que me da para vivir y eso me proporciona una independencia que me permite vivir al margen de todo eso. -Está a punto de publicarse su nueva novela, «Cabo de Hornos». ¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? -Yo tenía una deuda sentimental con la Costa de Morte que me parece, con Mondoñedo, lo más bonito de Galicia. Los personajes están allí y se mezclan los reales y los imaginarios en un mundo de realidad y fantasía. -Intuyo que será una obra densa. -No es una novela de evasión, tiene su densidad pero no creo que sea complicada para el lector. Lo que más me interesa ahora es torturar el lenguaje, buscar los límites con constantes vueltas atrás en la narración. -¿Profeta en tu tierra? -Para nada. Estoy acostumbrado y no me preocupa. Como decía antes, tengo independencia y puedo decir que no le debo nada a nadie.