DE REOJO | O |

23 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

TRAEMOS de excursión a gallegos que un día se convirtieron en catalanes para que nos abonen la tierra que tuvieron que abandonar, seguro, a la fuerza. Mientras tanto, nosotros guardamos el dinero en el calcetín, lo contamos cada día y esperamos. Criticamos que todo el mundo en Ourense aspire a ser funcionario. Y por la noche nos comemos el temario a bocados. Porque nosotros también queremos vivir el tiempo libre que deja la jornada de ocho a tres. Porque arriesgar, no dormir por las noches, es un deporte muy duro. Nos parece mal que los políticos coloquen a los suyos, que se regalen puestos por vía familiar, pero ponemos velas para que algún día tengamos a alguien al otro lado del enchufe. Los prebostes de la provincia buscan debajo de las piedras emprendedores. Nos empujan para que nos liemos la manta de la empresa a la cabeza. Se les llena la boca (intuyo que también el bolsillo) mientras nos dan ejemplo. Pero ellos son -en muchos casos, porque la excepción también se coló en nuestro terruño- de los que prefieren una vida fina y segura, como Evax. Y prefieren ser funcionarios o asalariados. Y les dijen a sus hijos que qué mejor que seguir el ejemplo de papá. Qué listos.