«¿Quién es ese señor bajito?»

Ruth Nóvoa de Manuel
Ruth Nóvoa OURENSE

OURENSE

Crónica | La cara institucional de la cita Galicia es ya socialista-nacionalista y en Ourense José Luis Baltar sigue defendiendo el fuerte. Ayer ejerció de encantador ante gallegos que ahora son catalanes de adopción

23 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

A LAS DURAS Y A LAS MADURAS. Mientras algunos cargos del Partido Popular hacen mutis por el foro en pleno gobierno PSOE-BNG (o intentan pasar desapercibidos), José Luis Baltar saca pecho. Si hay que pasar bandejas de canapés, se pasan. ESPECTÁCULO GARANTIZADO. José Luis Baltar, el presidente de la Diputación de Ourense, nunca defrauda en sus intervenciones públicas. Se convierte, sin esfuerzo, en protagonista haya o no trombón en la sala. CAMARERO. Ayer, en la recepción ofrecida a los empresarios gallegos asentados en Cataluña en el Centro Cultural, no hizo falta servicio. Baltar se encargó de servir a los asistentes. Tiró de bandeja, sin complejos, y animó a todo el mundo a apurar el refrigerio. ?osé Luis Baltar se mueve en todas partes como pez en el agua. Ayer, en la recepción oficial a empresarios asentados en Cataluña, volvió a hacerlo. Por eso, por moverse tanto, una de las asistentes al acto le preguntó con curiosidad a su marido: «¿Quién es ese señor bajito?». Pues ese señor bajito es el bastión del PP en Ourense en un momento en que muchos cargos del partido dicen adiós, hacen mutis por el foro ante la avanzada Touriño-Quintana o, simplemente, disimulan. Los catalanes de adopción se dejaron seducir por el encantador de serpientes, al que apuntaban como principal aval del potencial económico ourensano. Es lo que tiene saber venderse, y convencer. Decían los empresarios que les gusta que los traten bien allí donde piensan invertir. Y José Luis Baltar tomó nota. Se ocupó personalmente de servir a los asistentes al ágape mañanero. Llenó vasos, pasó bandejas... Sin complejos. Pero no tiene porqué preocuparse. Si una catalana no lo conocía en su sala de estar (el centro cultural de la Diputación que él preside), una turista se interesaba por él en la catedral. Se repetía la pregunta: «¿Quién es el que se pone en la foto?». Y ante la respuesta, la valenciana decía que sí con la cabeza mientras decía: «¡Hombre! Baltar». Nunca será anónimo el presidente del PP ourensano. Son las ventajas de tocar el trombón. Por cierto, que al entrar en la catedral el boss de los empresarios, Julio Fernández, no dejó de mirar al edificio de la plaza de San Martiño, que tapa la basílica. Es probable que su alma catalana le soplara que los lujos son para enseñarlos.