?lga Rodríguez, la madre del sargento de la Brilat Luis Alonso Rodríguez, que permanece sano y salvo en Afganistán, respiraba ayer tranquila. La jornada del martes ya había pasado. Todo un día a la espera de noticias de su hijo, de una llamada que le confirmara que todo estaba bien. Una comunicación madre e hijo que llegó al final del día. «Chamoume onte pola noite (por el martes) e díxome que estaba ben, que non me preocupara», comenta. Eso sí, Olga ya sabía a esa hora que Luis no estaba en la lista de fallecidos y su nuera la había llamado por la tarde para confirmarle que todo estaba bien. «Hoxe xa teño outra cara e non a de onte», decía ayer. Es la cara amable de una jornada que disgustó con la muerte de Diego González a la provincia de Ourense. Por eso se trata de una alegría contenida. La de Olga que explica que, según su hijo, en Afganistán se viven momentos de dolor y de recuerdo a los compañeros. Pudo hablar con su hijo gracias al teléfono móvil de un compañero de Luis en Afganistán. Olga explica que su hijo tiene ahora las llamadas restringidas y que por eso no pudo hablar durante mucho tiempo. «Supoño que estarán todos intentando falar coas súas familias e é lóxico que non puidera decir demasiado», indica. Mientras habla tiene delante el periódico. Cuenta que su otro hijo -que estuvo hace años también en el ejercito- conocía a uno de los fallecidos, concretamente a Daniel Abreu, y que estuvieron durante varios minutos hablando de él. Aunque algo más reconfortada, cuenta que el miedo aún lo tiene en el cuerpo y que hasta que Luis regrese a su casa seguirá temiendo cualquier cosa que le pueda suceder. «Onte -por el martes- non parei de recibir chamadas, da xente que sabía que tiña un fillo no exército, dándome ánimos», relata, y añade que incluso alguna vecina se le acercó para abrazarla y animarla. En Vales, en el concello de O Barco, ayer se respiraba un aire más tranquilo que el pasado martes, pero el miedo sigue aún en el cuerpo.