Procesos postelectorales

La Voz

OURENSE

TEMAS DEL PAÍS JERÓNIMO MARTEL | O |

10 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

EL PASADO día 2 tomó posesión de su cargo el presidente de la nueva Xunta, quien, en su primer discurso, dibujaba las líneas maestras de su programa. Afirmó: «Non comprendo a existencia de Galicia á marxe de España nin de Europa». Aseguró: «Defenderei sempre unha vía na que a identidade non poña límites á solidariedade». Y se comprometió a «falar con todos, escoitar a todos e respectar a todos». Se trata, en mi opinión personal, de un encomiable programa de gobierno muy en línea con la aguda percepción de Abraham Lincoln: «Ningún hombre es lo suficientemente bueno como para gobernar a otro sin el consentimiento de éste». Son promesas postelectorales, y, por tanto, quedan fuera de toda sospecha. A mí, me han sonado como un pacto implícito y libre, ofrecido a todo el cuerpo electoral y formulado precisamente a la hora del gobierno, que es a fin de cuentas la hora de la verdad. No cabría aplicarles por eso la escéptica ironía del escritor satírico inglés Jonathan Swift, para quien «las promesas y las costras del pastel se hacen para romperse».