Bicarbonato

OURENSE

DIAGONAL | O |

09 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

LOS TIEMPOS, definitivamente, están cambiando. Señales hay. No era plan que aquí nos quedásemos solos y algunos pasos hemos dado. Con retraso, vale, pero nos vamos moviendo. Tampoco por especial empuje, pero ahí estamos. El luto aún permanece en el subconsciente y es una foto fija, pero, ah, retrocede el bicarbonato. Con lo entrañable que resultaba la imagen del abuelo, el padre, o la tía política, completando la copiosa comida con los polvos mágicos para el estómago, casi siempre en un vaso, (aunque juro que conservo la imagen de alguien muy próximo que echaba en la mano un montoncito como el de una cucharilla y lo apuraba con un buen trago de vino), la estadística farmacéutica nos dice que cada vez se consume menos bicarbonato. Y en el otro plato de la balanza, maldición, crece la venta de los antipsicóticos, lo cual debe suponer que también aumenta el consumo de este tipo de medicamentos. El panorama, así las cosas, se torna inquietante. Empezamos por el bicarbonato y vaya usted a saber de qué nos acabamos desprendiendo en esta fase de desnaturalización. Primero en favor del sal de frutas y después del omeprazol. ¿A quién se le ocurre convocar elecciones con este panorama? Claro, pasó lo que pasa. Normal.