Trabajo

| ANTÓN FEITO |

OURENSE

En esta sociedad de carreras meteóricas, ascensos rápidos y batacazos aún más espectaculares, se hace difícil reparar en el trabajo callado, perfeccionista, bien hecho, en la obra de arte. Aunque a veces, por eso que siempre es preciso mantener viva la esperanza y la rebeldía, se impone el sentido común y la justicia. En Ribadavia, en el seno de la Mostra Internacional de Teatro, se premiaba este fin de semana al grupo ourensano Sarabela, esa pequeña república de las letras y el arte a cuyo timón se sienta Ánxeles Cuña y donde navegan ilustres como Fernando Dacosta, Sabela Gago, Elena Seijo y muchos otros que ya forman parte del acervo común de los ourensanos. Pero Cuñas y sus muchachos no se duermen en los laureles y ya están trabajando en su próximo montaje. Y para éste regresan a un autor que se está convirtiendo en fetiche para los ourensanos: Manuel Rivas. Esta vez será uno de los relatos de «As chamadas perdidas» la base del montaje.