El subdelegado del Gobierno propone estudiar fórmulas para resolver el conflicto Fuentes oficiales limitan a cuatro el número de expedientes sancionadores en trámite
11 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.La Inspección de Trabajo mantiene abiertos y en fase de trámite únicamente cuatro expedientes por las presuntas anomalías formales detectadas en personas que venden rianxo en la plaza de abastos de Ourense, según la Subdelegación del Gobierno. El representante del Gobierno, Camilo Ocampo, ha confirmado a La Voz de Galicia que, tal y como en su día se comprometió con el alcalde, había recabado información sobre el conflicto, pero sin otra intervención, puesto que, de acuerdo con las explicaciones de Ocampo, la inspección tiene plena autonomía funcional para el desarrollo de su actividad, aun cuando formal y orgánicamente depende del Ministerio de Trabajo. La existencia de «varias denuncias» sobre las presuntas irregularidades determinó la actuación de la inspección, con el fin de «facer as correspondentes comprobacións, dentro dos seus cometidos ordinarios». Los expedientes se encuentra en trámite y en todos los casos se escuchará a los afectados, antes de que el INSS dicte la resolución que proceda. Críticas generalizadas A pesar del revuelo que la actuación de la Inspección de Trabajo ha provocado, hasta el punto de dar lugar a una denuncia pública de la CIG y a posteriores y coincidentes críticas por parte de la asociación de comerciantes de la plaza, del gobierno municipal y del grupo municipal del BNG, el subdelegado del Gobierno subraya que en principio «vai orientada básicamente ao aspecto informativo e de advertencia de que se dea de alta calquera traballador que non o estivese». Asegura, además, que como consecuencia de estas inspecciones «son varios os casos que neste sentido xa legalizaron a súa situación formalizando a alta na Seguridade Social». Sensibilidad Camilo Ocampo sostiene que la Inspección de Trabajo y el INSS son organismos dirigidos por «profesionais sensibles a calquera problemática existente no mundo do traballo» y dispuestos, dice, «a estudar fórmulas para resolver o problema que dalgún xeito parece terse xenerado co rianxo da praza de abastos». En ningún caso, dice el subdelegado del Gobierno, «se percibe intención de persecución».