Crónica | Visita de la primera dama de Panamá a O Carballiño Vivian Fernández de Torrijos acudió a la villa para rendir una ofrenda a los emigrantes
21 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Media hora antes de su llegada a la Casa Consistorial de O Carballiño, un grupo de vecinos esperaban de frente a su puertas mientras que las autoridades en sentido contrario aguardaban algo nerviosos su llegada. Vivian Fernández de Torrijos, la primera dama de Panamá, llegó a la villa del Arenteiro para participar en un sentido homenaje a los emigrantes que hace años viajaron rumbo a América. Antes de llegar a su destino, la primera dama se pasó por el establecimiento de Adolfo Domínguez, de quien es admiradora, seguramente para adquirir algún que otro modelo. El diseñador acudió también, más tarde, a la comida privada que tuvo lugar en el monasterio de san Clodio. Insignia de oro Su llegada a O Carballiño despertó entre el público expectante los primeros aplausos, que la fueron acompañando a lo largo de su visita. La banda de gaitas de O Carballiño amenizó la entrada y subida de la primera dama hasta el salón de plenos en donde se desarrolló la parte más protocolario y en donde se dijeron las palabras más sentidas y emocionantes. Ejerció de maestro de ceremonias el recién estrenado alcalde, Carlos Montes, que calificó la jornada de día histórico para la comarca, recordó la gran cantidad de carballiñeses que partieron hacia Panamá y subrayó la ternura con la que fueron recibidas en aquellas tierras. Vivian Fernández de Torrijos representaba así a la madre adoptiva de aquellos hombres. Por eso y por su labor en la puesta en marcha de proyectos de mejora de las condiciones de los desfavorecidos en su país recibió la insignia de oro del Concello de O Carballiño. Las palabras de la primera dama en agradecimiento a los emigrantes fueron continuas durante su intervención. «Son emigrantes valientes, con hijos, hoy hombres de éxito que con su trabajo han contribuido a sacar adelante Panamá», dijo. Y recordó a aquellos que participaron en la construcción del Canal. Recordó su ascendencia asturiana e incluso recitó parte de los versos del Adiós ríos, adiós fontes de Rosalía, con los que dijo aprender el dolor de la partida de la tierra. Tras la entrega de un regalo, una cerámica de Galos de una pulpeira y la entrega de una placa al embajador de Panamá en España, Humberto López Tirone, Vivian Fernández de Torrijo recorrió las calles de la localidad hasta la praza do Emigrante en donde visitó el monumento dedicado a los que dejaron su tierra y al templo de A Veracruz.