Mortadelo

ANTONIO L. VALLEJO

OURENSE

PENÚLTIMA | O |

10 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

POR fin el gobierno municipal de Ourense nos da motivo para desternillarnos, con el invento de repartir ocho pistolas entre sus 150 «polis» por el científico método del sorteo. Cierto que el episodio es chusco, pero no deja de ser un alivio para quienes consideramos que las armas las carga el diablo y que la colleja debería ser la máxima expresión de violencia tolerable. Hasta ahora, nuestros esclarecidos munícipes sólo nos daban berrinches, ya fuera por cargarse As Burgas, porque el gran hotel termal que nos iba a sacar de pobres hace cinco años sigue siendo un erial, porque se montan a capricho una tercera feria mensual que pone de los nervios al comercio, o porque le caen al Concello constantes y costosísimas condenas judiciales, así por adjudicar ilegalmente el servicio de basuras, como por despedir ludotecarias, o encargar a dedo un campo de hockey. Ahora, en cambio, decididos a hacernos felices, sortean pistolitas y construyen un cuartel para la Policía Local por cuyas puertas no caben los coches patrulla. Tenemos un Gobierno Municipal retrechero y graciosote, que va convirtiendo su gestión en una mezcla de Mortadelo y Filemón y Pepe Gotera y Otilio, con alguna sonada ocurrencia del Botones Sacarino.