RESUCITAN los viejos proyectos que hace años se presentaron como la tabla de salvación de un Ourense que perdía el tren de la modernidad. Se rescatan del olvido los viejos planes de futuro. Se escuchan intenciones, directrices, y análisis estampados hace meses en un dosier con el horizonte del 2010. Lo peor de resucitar los viejos planes es que hacen sentir que en este tiempo poco ha cambido. Ni la provincia, ni los objetivos, ni los proyectos... ¿De verdad no hemos avanzado nada? Esperemos que la actitud sí haya madurado y ahora la apuesta sea real. Que el acuerdo no sea un espejismo.