A LA CAÍDA | O |
09 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.EL pacto ambiental de la pizarra no es moco de pavo. Supone la rehabilitación de zonas que la huella de la industria ha hecho que parezcan irrecuperables. Los empresarios del sector lo saben y han puesto todo de su parte, incluso su dinero. Eso es algo difícil de ver y demuestra su interés en llevar a la práctica el desarrollo sostenible. Pero han topado con los políticos. El pacto se firmó en el año 2001, con el PP en el poder. Mientras gobernaron, el desarrollo del acuerdo -en el que participaron Xunta, empresarios y Confederación, aunque siendo responsable esta última- ha sido practicamente invisible. Ahora se han convertido en los máximos interesados en exigir que se ejecuten las actuaciones de recuperación. ¿Por qué no antes? Contra la misma pared, pero repintada, han ido a dar con el Gobierno del PSOE.