NO era una feria de negocio sino de servicio público. No se vendía mercancía, se regalaba información. No se movía dinero sino el fomento de un derecho: la salud. No había marcas comerciales sino entidades solidarias sin ánimo de lucro. Por eso no era una feria como las demás. A los comerciantes les molestaba y se cerró. ¿Qué harán entonces con la feria del libro? ¿Impedirán la cita con la artesanía? ¿Presionarán también los comerciantes? ¿Claudicará el Concello? Seguro que no. En cualquier caso, ¡salud para todos!