El cuento de la lechera

MARILÓ CUBILLO

OURENSE

COSAS DE AQUÍ | O |

07 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

QUE la Xunta de Galicia anunciara en su retiro de San Estevo la consecución del pleno empleo en Galicia para el 2010, naturalmente condicionado a que los ciudadanos les renueven su confianza en octubre, debería ser pecado para unos gobernantes que se confiesan católicos y, en consecuencia, quedan obligados por el mandamiento que ordena no mentir. Pero, además, es una desfachatez política porque sitúan su cumplimiento en un horizonte temporal en el que podrían estar fuera del Gobierno. Claro que, el presidente Fraga y sus conselleiros, lo vienen haciendo durante tanto tiempo y con tan buen resultado electoral, que parecen convencidos de que el ciudadano nunca dejará de percibir el artificio para engañabobos que se esconde detrás de tan singular anuncio. De lo contrario no tendrían la osadía de fijar como objetivo macroeconómico para la próxima legislatura la creación de 120.000 nuevos puestos de trabajo, sin definir los instrumentos y las políticas encaminadas a conseguir tan magro objetivo, que empezaría a concretarse (¡como no¡) «cuando ganen las elecciones», sin que podamos vislumbrar hasta entonces un pírrico anticipo a cuenta. Los anuncios propagandísticos de un Partido Popular atribulado por la posibilidad efectiva de perder la Xunta no pueden, sin embargo, ocultar quince años de gobierno que han desplazado a Galicia, y de forma mucho más intensa a Ourense, varios puntos por debajo del porcentaje medio español de convergencia económica con Europa. La lógica consecuencia es la caída de un empleo insuficientemente remunerado y cada vez más precario, o la masificación de los contratos basura (cuando no abiertamente ilegales, con una parte del horario sumergida y hasta no remunerada). El débil pulso del empleo tiene un efecto especialmente devastador para los sectores de la población más expuestos como jóvenes y mujeres, estas, además, con tasas de ocupación del 36% que suponen veinte puntos menos del objetivo europeo para el 2005. Esta situación obliga al Partido Socialista a diseñar políticas alternativas para invertir la tendencia de quince años de gobiernos conservadores en Galicia, y en esta línea se enmarcan la jornadas sobre empleo programadas hoy en Ourense. En materia de empleo es peligroso dejarse deslumbrar por los cuentos de la lechera de la Xunta. Sobre todo porque cuando se rompe el cántaro, lo pagan los grupos sociales más débiles.