DE REOJO RUTH NÓVOA | O |
02 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.UN puñado de políticos (y de aspirantes a políticos) se reunieron ayer en Celanova en torno a su jefe. Se levantaron y aplaudieron cuando entró y cuando salió del cónclave preelectoral. Luego compartieron con él paparota. Tan contentos. Estiradas las caras de tanto sonreir. Entusiasmados. Bailando al son de la sintonía pepera. Entregados. Borrachos de poderío. Entre todos ellos, unos cuantos que el pasado mes de septiembre, en plena revuelta popular, se plantearon dejar a Fraga compuesto y sin apoyos en el Parlamento. Entre todos ellos, unos cuantos -estos alcaldes- que juraron fidelidad pero (el amor es así de esta manera) no a él. Si yo fuera Fraga (que no lo sería; me falta energía pero sobre todo otras prestaciones con las que el modelo no es compatible) me andaría con ojo en estas reuniones. Es probable que Fraga se ande con ojo, efectivamente, en estas reuniones. Hasta es posible que se muera de risa cuando alguno del clan popular viene a darle a la mano, si sabe que es de los veletas. Seguro que se parte. Pero por dentro.