En directo | Iniciativa vecinal en un pueblo de Cartelle Los habitantes de Vilar de Vacas optaron por asociaciarse y limpiar la maleza que había invadido la pequeña aldea sin que las autoridades municipales lo remediaran
05 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?l que espera, desespera. Eso fue, al menos, lo que pensaron los habitantes de Vilar de Vacas, un pequeño pueblo del municipio de Cartelle, en el cual algunos servicios básicos provocaban más de un quebradero de cabeza a sus moradores. Como quiera que desde la casa consistorial no habían planeado un plan de limpieza para los caminos que enlazaban los distintos núcleos rurales, gran parte del centenar de habitantes de la zona se dispusieron a crear, primero, una asociación vecinal -O Forrollo-, para unir fuerzas y actuar de inmediato en beneficio del bien común. El colectivo presidido por Francisco Gómez decidió que la tarea prioritaria era desbrozar las silvas y otras hierbas que se estaban comiendo los caminos. Dicho y hecho. Como reconoce una de las integrantes de esta peculiar brigada, María José Porto, las labores no fueron sencillas: «Houbo días nos que sacamos seis camións de terra destes camiños e agora sabemos que é máis traballo do que pensabamos». Aducen que no entienden de política y, aunque no realizaron ninguna petición formal en el ayuntamiento, sí han hablado con varios concejales que no se dieron por aludidos. La misma interlocutora asume que aplicaron la solución que consideraron más efectiva y esperan que las autoridades municipales terminen por echar una mano en un futuro próximo: «Aínda que algún se despistou, nós tiramos para adiante, pero está claro que necesitamos axuda, porque hai moitas cousas para as que necesitaremos cartos, sexan do concello ou de algún plan de axuda ós pobos do rural». De momento, luchan con sus propias armas, que son las de la ilusión. Un coraje alimentado por actitudes como la de la tía Balbina, que a sus 88 años arrimó el hombro para que los caminos estén limpios de cara a las próximas celebraciones de Semana Santa, cuando en el pueblo festejan su fiesta de primavera, antesala de la romería que en agosto reúne a lugareños y retornados para rendir culto a San Bartolomé. El esfuerzo, además, está incentivando otros proyectos que están dispuestos a impulsar desde la asociación. Ya han pedido ayuda para el acondicionamiento de un lugar social y están dispuestos a que alguien asuma ante Cultura el proyecto de restaurar un viejo priorato que se desmorona en el centro del pueblo. María José insistía en que era necesario defender el encanto de Vilar de Vacas: «A maioría da xente vivimos en cidades, pero queremos volver sempre que podemos ó pobo, por eso aínda que traballamos toda a semana, chegamos aquí uns poucos días e botamos unha man». Desperfectos Aunque el empeño de preservar el encanto rural del pueblo es uno de los objetivos claros de sus habitantes, también son sabedores de que existen prioridades que deben anteponer a cualquier proyecto. La ilusión se torna preocupación cuando los habitantes de Vilar de Vacas hablan de su fosa séptica. La red de alcantarillado llega a esa instalación antes de verter directamente en el río Arnoia y, a día de hoy, está a punto de desbordarse. Los habitantes de la aldea piden una solución urgente, porque no hay acceso ni siquiera para un tractor en esa zona y todo apunta a que se creará un problema de difícil arreglo. Incluso se han dirigido a Medio Ambiente, pero nadie toma la sartén por el mango y se trata de una infraestructura que con sus medios no pueden mejorar. En suma, confían en que las administraciones públicas tomen cartas en el asunto y, en todo caso, piensan recordárselo las veces que haga falta.