En directo | Los nuevos escenarios del conflicto La patronal y la sede de UGT fueron los lugares a los que ayer trasladaron sus protestas las personas que están descontentas con el plan social. Son la minoría, pero pasan de cien
15 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?e va en el sueldo pero podía haberse ahorrado el sofoco tirando de cargo. Seguro que no todos sus compañeros, también conselleiros ellos y con más tablas, hubieran actuado de la misma forma. La titular de Asuntos Sociais e Emprego, la ourensana Belén Prado, se reunió ayer sobre la marcha con la parte minoritaria del comité de empresa de Valeo en la CEO. Acudía a la inauguración de un máster pero la que hizo el máster (y de paso callo político) fue ella. No sólo habló, en la tranquilidad de una sala, con los representantes de los trabajadores durante media hora sino que después bajó al recibidor de la confederación donde se agolpaban un centenar de afectados por el cierre, pancarta en mano y calentitos. Ellos mismos lo gritaban entre pitidos: «Estamos cabreados, non queremos ser parados». Belén Prado les explicó la situación y contestó a sus preguntas. Le temblaba la voz -y el gallego, aunque eso es habitual en ella- pero no se escaqueó aunque, como era previsible, acabó siendo abucheada al no ser sus palabras las que querían oír los trabajadores concentrados. A la conselleira se le subieron los colores (y los nervios) en un partido de una contra muchos. Y es que la masa, sobre todo cuando está pendiente del paro, es de todo menos razonable y tranquila. Cuestión sociológica. Belén Prado cumplió con lo que creía que tenía que cumplir y procedió a inaugurar el curso que se estrenaba en la CEO, tal y como tenía previsto. Al final perdió los papeles. Bueno, perdió el discurso con todo el jaleo y cuando lo recuperó se largó un monólogo sobre empresa familiar, que era a lo que iba. Pero la patronal no fue el único escenario de las protestas de los trabajadores descontentos. Algunos estuvieron en UGT, donde llegaron a entrar, según Concepción Camiña, con «insultos, descalificaciones, golpes y patadas». Los manifestantes consideran que esta organización se ha vendido a la multinacional. La lucha se ha trasladado al cuerpo a cuerpo sindical mientras en Valeo respiran tranquilos.