Adiós, carnaval, adiós

JERÓNIMO MARTEL

OURENSE

TEMAS DEL PAÍS | O |

09 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Don Carnal acaba de despedirse pasándole la vez a Doña Cuaresma, incluso tan explícita y protocolariamente como ayer lo hizo en Barbadás. Las antiguas coplas del entroido lo reconocen paladinamente. Una dice: «Adios martes de entroido, / adios, meu amiguiño, / hasta Domingo de Pascua / non comeréi máis touciño». Y otra: «Caresma mirrada, / nunca foches capaz / de comer unha tallada». Realmente, el ayuno y la abstinencia nada tienen que ver con las comidas que caracterizaron tradicionalmente al entroido. Dice a este efecto la Gran Enciclopedia Gallega: «El antroido es la época de las grandes y rituales comidas de carne de cerdo (cacheira, rabo, bandullo, vincha, paiota, etc.) que concluían el martes de carnaval guardando abstinencia hasta el domingo de Pascua». Pero lo importante de nuestro entroido no es tanto el pan, el vino, la carne o el tocino -no sólo de pan vive el hombre-, cuanto la alegría, comunitaria y familiar, de pequeños y grandes. Y Pablo Neruda dijo: «Quítame el pan, si quieres, / quítame el aire, pero / no me quites tu risa».