Crónica | Los gestos Era un pleno extenso pero todo quedó en un segundo plano. La situación de As Burgas acaparó un debate en el que se vivió un elocuente silencio
04 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.El problema surgido en As Burgas a raíz de la actuación de la promotora del balneario planeaba en el salón de plenos desde el primer minuto. Todo lo demás pasó a un segundo plano. Hasta los reglamentos que regirán la Administración local ocuparon un lugar secundario. El debate estaba por llegar. Las caras y la actitud de la corporación anunciaban que lo importante estaba en el apartado de mociones donde se sacaba a relucir la construcción del balneario. Había más expectación que nunca. Llegó el momento y cambió el «talante» al que todos hicieron referencia. Preocupación, falta de sueño, cautela... Fueron casi dos horas de debate y clamaba el silencio que presidía la sesión. Sólo el que estaba en el uso de la palabra rompía un ambiente en el que la tensión y la preocupación hacían que nadie se moviera, no se pasaran notas y todos centraran su atención en los argumentos y en las propuestas para solucionar el problema. BNG y PSOE tendían la mano pero aprovechaban también para señalar culpables políticos. En el Gobierno Local Enrique Nóvoa dejaba traslucir un tono de arrepentimiento porque «As Burgas son sagradas». Cabezas llegó y cargó las tintas contra el empresario. Después todo volvió a un segundo plano.