Aprender a dividir entre tres

OURENSE

Reportaje | Las dificultades de una familia con trillizos AÑO 2003 AÑO 2005 Lois, Roi y Anxo cumplen hoy dos años. Llevaron con su nacimiento alegría a la vida de sus padres, que no sabían los problemas que la sociedad les tenía preparados

03 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Roi, Lois y Anxo Sánchez Iglesias cumplen hoy dos años. Los tres vinieron a la vida en febrero de 2003. Toda una sorpresa y alegría para sus padres, Ángeles y Constantino. Si la felicidad fue tres veces mayor, los gastos y el trabajo se triplicaron en poco tiempo. Cuando los tres pequeños contaban con cuatro meses, Ángeles (su madre) comentaba las dificultades con las que de repente se encontró. Muchas de ellas que antes del nacimiento de los trillizos pasaban desapercibidas incluso para ella. Acceder al transporte público, encontrar a alguien que pudiera cuidar a los pequeños, encontrar ayudas públicas o privadas, o simplemente poder entrar en una cafetería. Todo se presentaba como una incógnita para los recién estrenados padres, por partida triple. Resignación Hoy pasaron dos años y las cosas siguen más menos igual. De la sensación de esperanza se ha pasado a una especie de resignación. No son tan pobres como para acceder a ayudas ni tan ricos como para no necesitarlas. «Se os dous estivéramos en paro, sen traballar, recibiríamos máis cousas», comenta Ángeles. «Eu teño que traballar. Os cen euros por crío de axuda se non traballo non mos dan. Traballo 11 horas diarias e o meu home 16 horas diarias». Cuanto más trabajan, más tiempo solos están los niños y, por lo tanto, es necesaria una guardería y una ayuda en la casa. Las abuelas se convierten, por tanto, en piezas fundamentales. «Hai un límite de ingresos moi baixos para as axudas e nós sobrepasamos, pero non moito. A solución é irnos os dous ao paro para que o estado nos axude», significa Ángeles. Lo mismo pasa con las ayudas referentes a la adquisición de una vivienda. En una semana suelen gastar alrededor de 200 euros, simplemente para darles de comer o para comprarles las medicinas y los artículos de bebé necesarios para la vida diaria. Ya resulta bastante complicado para cualquier persona con un niño coger un taxi, ya que existen pocos que lleven incorporada la silla reglamentaria. En el caso de Ángeles eso es imposible. Echan mano de un taxista conocido de la zona al que avisan cuando necesitan desplazarse a algún lado. El transporte público, más de lo mismo. «Eu sola cos tres nun autobús é imposible, e a silla non ma deixan levar», comenta. Añadir el hecho de pasea por las calles y encontrarse todo tipo de barreras arquitectónicas. Todo un reto sacar a pasear a los pequeños. Roi, Lois y Anxo ya andan, comienzan a hablar, comen solos, entienden a sus padres y juegan entre sí. Constantino y Ángeles miran al futuro y se preguntan cómo será cuando los tres tengan que ir al colegio, entonces los gastos triples se triplicarán de nuevo.