Los cuatro ocupantes del primer piso fueron rescatados por la policía y los bomberos Dos septuagenarios precisaron atención hospitalaria al sufrir intoxicación por inhalación de humo
08 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.El incendio en una cafetería del barrio de A Ponte no sólo destrozó ayer el local donde se inició el fuego, sino que, además, dejó tras de sí importantes daños materiales en el primer piso del mismo edificio, el traslado al Complexo Hospitalario Ourensán de dos septuagenarios intoxicados por inhalación de humos, un complicado rescate de los cuatro ocupantes de la vivienda situada sobre el establecimiento de hostelería y el desalojo del resto del edificio, cuya entrada fue precintada por la Policía Local. El suceso se produjo a primera hora de la mañana. Cuando un empleado abría la cafetería Don Gaetano, en el número 1 de la calle Ribeiriño, cerca del Puente Romano, se encontró con el fuego y el humo. Eran las siete y cuarto. La dotación de un zeta de la Policía Nacional asumió las primeras labores de rescate, cuando las llamas ya habían ascendido al primer piso, con suelo de madera. El hecho de que los ocupantes de la vivienda fuesen personas mayores, sumado a la discapacidad física que sufría uno de los ocupantes, con dificultades de movilidad, complicó su rescate. Una septuagenaria, además, se encontraba inconsciente en su habitación cuando un policía consiguió llegar hasta ella, después de que su hermana alertase sobre su ausencia. Por el balcón El rescate de las otras dos personas, que habían huido hasta el balcón exterior de la vivienda ante la imposibilidad de llegar a la puerta y abandonar el edificio, se completó con la utilización de una escalera por parte de los bomberos, que acudieron al lugar con similar celeridad a la policía. Los primeros auxilios a los ocupantes de esta vivienda la prestaron, aparte de los otros vecinos que abandonaron de forma precipitad el edificio, los bomberos y policías, que cedieron sus propios anoraks de abrigo e incluso trasladaron a alguno de los afectados por el humo hasta un bar próximo, en tanto no asomaban, sobre las ocho menos cinco, las ambulancias del 061. Su presencia fue recibida por los afectados con expresiones de malestar y recriminaciones explícitas por el retraso. Remedios Martínez y Miguel Iglesias, de 71 y 73 años, el último de ellos propietario de la vivienda, fueron trasladados a urgencias, donde se les diagnosticó una intoxicación leve por inhalación de humos, por lo cual recibieron el alta horas después. Los otros dos vecinos del mismo piso recibieron asistencia en el mismo lugar, sin llegar a ir al hospital. El edificio fue precintado por la Policía Local, por lo que los vecinos de los pisos superiores del edificio hubieron de buscar alojamiento alternativo. A las ocho de la tarde, sólo tres de los diecinueve residentes en el edificio habían aprovechado la oferta municipal para realojarse en el Hostal Cándido, en tanto no pudiesen disponer de una vivienda propia, o el edificio siniestrado estuviese en disposición de ser utilizado. La clausura, con un evidente carácter preventivo, se produjo cuando ya los bomberos se habían encargado de apuntalar las vigas y ejecutar las acciones necesarias para garantizar la seguridad. Daños cuantiosos Los daños provocados por el incendio son cuantiosos. La cafetería, donde los bomberos sitúan el origen del fuego, en los equipos de extracción de gases y calefacción, quedó prácticamente arrasada. También en el primer piso los daños son importantes, mientras que en las plantas superiores (segunda, tercera y ático) su reutilización está a expensas del efecto del fuego en la estructura del edificio.