La situación de desamparo en la que ha quedado el bebé de diez meses, muerta su madre de una puñalada y detenido el padre como presunto autor del crimen, ha llevado a la Xunta a actuar con rapidez. Cuando se recupere de las leves lesiones que padece, será objeto de una especial atención. Y si el mismo día en que el recién nacido había abandonado el hospital, a primeros de marzo pasado, la administración autonómica abrió un expediente para hacer un seguimiento puntual del modo en que era atendido por sus padres, la Consellería de Familia asumió ahora la tutela con carácter de urgencia, según ayer mismo anunció la conselleira, Pilar Rojo. Del seguimiento que los servicios sociales hacían de esta pareja y del pequeño, con controles para analizar su salud y su estado, nada hacía suponer que se fuese a producir este trágico desenlace, de acuerdo con la responsable de Familia. Al margen de su confesada toxicomanía, los padres llevaban al niño a la guardería y a los controles médicos propios de su edad. Su presencia en la calle Alejandro Pedrosa, llevando el niño en una vieja silla, tampoco pasaba desapercibida a los vecinos. La víctima de este suceso, por su parte, será enterrada esta tarde en el cementerio de Santa María de Vilar de Ordelles, en la localidad de O Pinto, del municipio de Esgos, de donde es originaria su madre, abuela del pequeño y también de otro chico, de 8 años, que ya está bajo su tutela desde hace años. Las relaciones entre Rosa María Pinto Ocampo y sus padres estaban rotas desde hacía tiempo.