El gordo

JOSÉ A. VÁZQUEZ BARQUERO

OURENSE

DESDE LAS AULAS | O |

23 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

NADA, otro sorteo más sin mojar. Está visto que jugar a la lotería no es mi fuerte. Por más que lo intente todos los años, no consigo arañar ni un mísero eurillo del bombo navideño. Y mira que de este viaje la cosa estuvo cerca. Que tanto mis colegas del PSOE como algún que otro vecino de comunidad, bien que engrosaron la lista de los agraciados. Aunque, ya se sabe, no hay mal que por bien no venga. Que ciertas concesiones de la diosa Fortuna más parecen cantazos en la frente que otra cosa. Y sino que se lo pregunten a los vecinos de A Rúa. Quien les iba a decir a ellos que andarían a la greña por mor de una generosidad del destino. Porque solo así se puede calificar el hecho de que una multinacional decida instalarse en esta provincia. Cuando el que más y el que menos juegan a la deslocalización industrial. O dicho coloquialmente, a poner pies en polvorosa. Por eso, a veces pienso que lo mejor es acomodarse en la más absoluta de las miserias. No hay envidias aldeanas y, por lo tanto, tampoco enemigos encarnizados. Y cuando a uno le entra el agobio existencial, enchufa la telebasuna y se desahoga con la idiotez del personal. O con las milongas de Florentino Pérez y su elenco de galácticos de opereta.