Los docentes creen que Silva denigra a los chicos que continúan en Benposta

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El fundador denunció a un acogido suyo que pegó al joven que le impedía acceder al comedor Aseguran que a los extranjeros no les arregló papeles y que corren riesgo de ir a la calle

16 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

En los juzgados de Ourense quedó suspendido un juicio por un caso de daños entre dos chicos de Benposta. El juez así lo decidió ayer por considerar que el caso ha de seguir la vía de lo penal. Los hechos que motivaron esta presencia en el palacio de Justicia tuvieron lugar cuando uno de los muchachos de Benposta, castigado varios días sin comer, tenía, junto a otros compañeros, la prohibición de entrar en el comedor. Para ello, al parecer, el padre Silva puso a otro chico a modo de vigilante y a él le decía quién o quiénes no podían acceder a la sala. Los profesores pensaban todos que este caso iba a ser un juicio de faltas pero ayer surgió la sorpresa cuando ven que irá por la vía penal. «Un chico un poco más mayor que el que vigilaba el acceso al comedor, después de nueve o diez días sin comer, quiso entrar, hubo un forcejeo y sin querer le rompió el tabique nasal al vigilante. Por lo que dice el chico acusado era un vigilante pagado al que daban dinero para hacer aquella función», dice el profesor Ángel Estévez. «No pasa de ser una pelea entre compañeros que no tendría mayor importancia pero nos ha sorprendido que el padre Silva denuncie a un propio acogido suyo», añade para luego explicar que todo esto es una táctica del sacerdote: «La emplea con estos chavales que ya en julio denunció y pidió a la Subdelegación del Gobierno que fuesen expulsados y con esta denuncia quiere demostrar que estos chicos que siguen en Benposta son violentos, que están ocupando un territorio que no les pertenece. Es algo inédito». El caso llegará a uno de los dos juzgados de lo penal próximamente. Los profesores o como ellos dicen ex profesores de Benposta, continúan encerrados y lamentan el comportamiento del sacerdote: «Es una desgracia para la institución porque quien la fundó igual que escribió el guión del principio también escribió el del final y así estamos», cuenta Estévez. El chico acusado es ahora mayor de edad, fue traído a los 13 años desde Rusia y está integrado. «Vino con un grupo de una escuela de circo de Moscú. Mientras estuvo cumpliendo una función, bien pero el problema es que empezó un chantaje afectivo y con papeles, es decir, que si no haces lo que el padre Silva quiere, no se te arreglan los papeles. Así hay chicos empadronados aquí más de diez años, que podrían estar nacionalizados por arraigo pero no sólo no lo están sino que algunos no tienen papeles por caducidad de plazo», dice Ángel Estévez.