24 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.
LES enseñan a beber. Ven bonitos y sugerentes anuncios por la tele, escuchan a los adultos contar orgullosos las películas sobre sus borracheras de ayer, salen por la noche, o por la tarde, y ven que todo a su alrededor es alcohol. Y lo asocian con salir, con divertirse. Y si todo el mundo lo hace, ¿por qué ellos no? Parece ingenuo pensar que no saben, a pesar de todo, lo que provoca el alcohol. Todos han visto a algún amigo vomitando en una esquina. Pero la resaca se pasa enseguida.