El día que Baltar tuvo una falta

OURENSE

MIGUEL VILLAR

Crónica | Pleno extraordinario sobre el pacto con Fraga El presidente de la Diputación no acudió a la sesión solicitada por la oposición a pesar de encontrarse trabajando en su despacho del pazo provincial durante toda la mañana

15 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?a Diputación de Ourense vivió ayer una jornada de lo más expectante. Aunque corría desde hace días el runrún de que José Luis Baltar iba a pagar a la oposición con la moneda de la indiferencia -el propio Pachi Vázquez reconocía la pasada semana que seguramente Baltar no se dignaría a aparecer en el pleno- el interés despertado por la sesión solicitada por la oposición para que el líder del PP diese cuenta de su pacto con Fraga movilizó a medios de comunicación, cargos políticos, alcaldes y afines. Mas Baltar dio un aviso a la oposición sobre sus pretensiones -siempre dijo que era una cuestión interna de partido y que la respuesta ya se había materializado en el último pleno ordinario- y dejó el puesto a su mano derecha en la Diputación: el vicepresidente y portavoz del PP, Rogelio Martínez. Mientras todos aguardaban la entrada de José Luis Baltar en el salón de sesiones, sobre todo tras saberse que minutos antes estaba reunido en la sala de juntas con los alcaldes del PP que llevan en el cargo desde las primeras municipales, Rogelio Martínez encabezó la entrada del grupo popular, esbozó una sonrisa y ocupó el sillón de la presidencia. Y a partir de ahí cada uno escenificó su papel. Los nacionalistas arremetieron contra lo que consideraron una falta de respeto del presidente provincial hacia los derechos que amparan a los representantes legítimos de los ciudadanos de Ourense. Xosé Cid, portavoz de los nacionalistas, acusó a Baltar de esconderse en los momentos difíciles y de «falta de respeto por esta institución e esta provincia», al tiempo que lamentó «que tomara esta decisión de ausentarse, que é a primeira vez que fai». Rogelio Martínez y sus compañeros de corporación escuchaban impasibles la argumentación de la oposición -cuya propuesta rechazaron con la misma tranquilidad-. Mulleres rurais y huidas Pachi Vázquez, el político más beligerante con los populares en lo que respecta a la crisis del PP -a la que bautizó en su día como la «Revolta dos cantamañanas»-, aprovechó su turno de intervención para cargar con todas sus fuerzas contra el presidente ausente y sus compañeros de partido. Vázquez acusó a Baltar de esconderse «porque é moi difícil vir a dar explicacións á Deputación, que é o Parlamento da provincia», aseguró que con esta actitud se marcaba el principio del fin de la época de Baltar y se refirió al PP como un partido roto. Contrapuso el portavoz del PSOE el miedo de Baltar a comparecer en pleno con la alegría «coa que lle vai dar explicacións ás mulleres rurais, en actos multitudinarios pagados con fondos públicos». Para Pachi Vázquez la crisis del PP dejó una cosa muy clara: «Que Baltar xa non é o interlocutor da Xunta». Teatro a 8000 euros Martínez respondió a los socialistas -a los diputados del BNG les recomendó que se enterasen de su respuesta por los medios al abandonar el pleno- que las explicaciones dadas por Baltar en la última sesión ordinaria eran más que suficientes y que la crisis era una cuestión interna entre los presidentes del PP de Ourense y de Galicia. Para el presidente en funciones en pleno de ayer «só sirve para asistir a unha representación teatral, unha paiasada que lle vai costar aos ourensáns 8.000 euros». Martínez pidió a la oposición que renunciase a cobrar las dietas por el pleno, a lo que éstos se negaron. Tras el pleno Baltar compareció en rueda de prensa para rebatir las acusaciones de la oposición provincial.