AL MARGEN ANTONIO NESPEREIRA | O |
08 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.NO debemos reprochar nada a nuestros alcaldes ni a los líderes locales o provinciales. Articular una sociedad supone, para la mayoría, tener contentos a sus administrados a través de pequeños logros. Son el reflejo de una sociedad que se amamantó en las ubres de la escasez y el individualismo, que vive de solicitar o conceder pequeños favores. Todavía hay regidores que hacen la declaración de la renta a sus paisanos, que tramitan la pensión o le piden vez para el médico. A cambio reciben gratitud plena y garantía de sufragio cuando se abran las urnas. Si aún por encima les ponen agua y alcantarillado, una marquesina para el autobús y un grupo de gaiteiros en las fiestas patronales, entonces ya les promueven para la beatificación. Esa es la sociedad que tenemos. Nuestros líderes se mueven bien en el regate corto, pero no tienen visión de la jugada a largo plazo. Vamos, no tienen un proyecto de municipio o provincia. ¿Cómo extrañarnos entonces de que anden varios alcaldes a la greña para conseguir que se instale una empresa? Y lo que es peor. Están dispuestos a que se vaya fuera de la provincia con tal de que no quede en el pueblo de al lado.