Las últimas romerías

Cristina Huete OURENSE

OURENSE

SANTI M. AMIL

Crónica | El anuncio del otoño El buen tiempo animó a los ourensanos a participar en las celebraciones de las tradicionales fiestas en honor de las vírgenes de A Saínza y A Saleta

26 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?n año más, los moros y los cristianos se enfrentaron, en A Saínza, en una lucha encarnizada por el poder territorial. No hubo daños colaterales ni sorpresas: los cristianos se impusieron con pasmosa facilidad a los extraños, con la santa empujando a su favor -no en vano era su fiesta- y con el pueblo volcado en un evento que se repite inagotablemente cada verano para anunciar su final. Los pasacalles, a cargo de la Banda de Xinzo, fueron amenizando la jornada mientras los prados de A Saínza se llenaban de grupos dedicados al festejo -música y comida por doquier- en espera de la procesión de la santa. Como cada año, también, desde el púlpito improvisado, el cura de A Saínza dirigía el tráfico religioso a golpe de megáfono, como un veterano director enfrentado a la complejidad de una grabación repleta de desorientados extras. Tras la procesión, desde la iglesia de Rairiz hasta el Castillo, se celebró la misa solemne en el campo de batalla. Fue el preámbulo para el enfretamiento entre moros y cristianos que hizo las delicias del personal. A partir de esa hora, charangas y orquestas amenizaron a la multitud de familias y pandillas que disfrutaron -con el mejor clima posible- la última fiesta del calendario estival ourensano. Fiesta en Cea Mientras tanto, Cea se volcó con la celebración de la romería de A Saleta. Sin fiesta de moros y cristianos, pero con procesión de la virgen, muchas misas y buena comida campestre.