ES una apuesta ganadora si juegan las cartas adecuadas. El potencial viene dado. El primer paso está listo. En el papel todo está escrito y la declaración de intenciones es ya pública. Perfecto. Ahora queda lo difícil. Que la voluntad sea real. Que el papel no se moje. Que el ego no empañe los objetivos. Que las disputas políticas no rompan los esquemas. Que la apuesta personal pase a ser comunitaria. Que los trámites urbanísticos no despierten ambiciones desmedidas. ¿Podrán?