14 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.
HACE años que no se ve a un PSOE ilusionado. Las luchas internas lo convirtieron en un ente virtual sin orden, sin fuerza, sin confianza y sin siglas. Ahora el partido resurge con nuevos bríos, con nuevo talante, con proyectos y una ejecutiva de consenso. Reforzados por el éxito de Zapatero e impulsados por el poder del Ejecutivo alzan sus miras a Fraga y Cabezas. Confían en su derrota por agotamiento. Ven en la unidad del socialismo el arma más letal. Una unidad que ahora han de saber mantener.