?a construcción del aliviadero o pozo de tormentas, que así se denomina técnicamente al edificio construido en el entorno del puente viejo, forma parte del Plan de Saneamiento de Ourense, un proyecto que se realiza mediante un convenio entre el Concello y el Ministerio de Medio Ambiente. La Confederación Hidrográfica encargó la realización de las obras en febrero del 2003, que comenzarían poco después. En diciembre del mismo año, la Xunta advierte que el proyecto presentado no concuerda con el que se está ejecutando y observa que el aliviadero excede además el volumen que le permite la ley. Una vez detectadas esas anomalías, en febrero del 2004, Cultura ordena la paralización cautelar y recuerda que la edificación invade el espacio de protección monumental del puente. Dos meses después, la consellería remite a la Confederación Hidrográfica el expediente en el que ordena la paralización de las obras y el derribo de los pilares y la cubierta de la edificación. El organismo que depende de Medio Ambiente accede entonces a detener las obras, pero se niega a su demolición. Propondría meses después disimular la obra en el entorno y, en todo caso, retar a la Xunta a que proceda a tirar la adificación, haciéndole además responsable de los perjuicios que se derivasen de la decisión.