Candidatas

| ANTÓN FEITO |

OURENSE

A la vista de la inminente remodelación de la Xunta, un grupo de veteranos militantes del PP en la provincia de Ourense no deja de argumentar en pro de la conveniencia de que una ourensana, con mucho trabajo político acumulado, ocupe una de las vacantes. Se trata de María Antonia Rilo y sus defensores desgranan mil y una razones para que esté en la terna de nombramientos. Son conscientes de que le falta el mérito más importante que, al parecer, jugará en la decisión de Fraga: No pertenecer al círculo de las mujeres ourensanas que comen habitualmente con el líder indestructible. En el Vilas , la pasada semana, estaban Inmaculada Rodríguez («sobre el cadáver de Baltar », dicen los que especulan con su ascenso), Elena Rivo (la amistad con la anterior lleva a la misma conclusión) y Belén Prado («el mal menor», apuntan). ¿Cuántos votos arrastrará ésta para el PP? «Cero patatero», arguyen los viejos militantes. Pero, ¡qué más da! De los votos ya se encarga Baltar.