AL MARGEN | O |
06 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.SI LAS leyes de la democracia son ciertas, los más de 100.000 ciudadanos censados en la capital tendríamos que sentirnos representados por los 27 concejales que forman parte de la corporación municipal. Por lo tanto sus decisiones nos afectan. Cuando alguno de los tres grupos que la forman hacen la guerra por su lado, podríamos concluir que los ourensanos también estamos divididos. Pero cuando PP, BNG y PSOE coinciden en el mismo propósito es que algo sí es del interés general. En días pasados, el pleno municipal tomó el acuerdo unánime de exigir al Gobierno central que garantice las inversiones contempladas en el Plan Galicia u otras similares, llámese como se llame el plan. El PSOE dejó a un lado sus prejuicios para votar por el bien común, dando una imagen de unidad con los demás bastante edificante. Ahora se remitirá el acuerdo al Ministerio de Fomento para que lo tenga en cuenta. Temo, sin embargo, que irá a parar al cajón de similares peticiones que partirán de Lugo, Cádiz o Teruel. Temo, además, que la ministra profiera alguna de sus lindezas al recibir la instancia. «Ya están otra vez estos ourensanos de mier ». Tal vez.