01 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.
LOS ediles seguirán yendo al pleno a lo de siempre: de cháchara y a cobrar. La ley que nos hace soñar con ser una ciudad grande nos empuja a ser pequeños, casi miniaturas. La ley desconecta el micrófono ciudadano en el salón de actos municipal. Quien busque consuelo, quien no quiera deprimirse con la que se nos viene encima, que piense que hasta ahora el sonido que salía por los altavoces plenarios no era precisamente estéreo-vecinal. Allí cada uno va a escucharse a sí mismo. Y qué bien suena.