Realismo en dos extremos

JERÓNIMO MARTEL

OURENSE

SANTI M. AMIL

EL ARTE EN OURENSE | O |

31 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Dos exposiciones presentan esta semana otras tantas formas divergentes de extremar el realismo artístico, la una en la pintura y la otra en la escultura: una alía conceptualismo y fotorrealismo, en tanto la otra proviene desde la artesanía enxebre; y la primera está creada por un universitario en la cumbre de su carrera universitaria, mientras la segunda tiene por autor a un antiguo cantero, liberado gracias a la jubilación profesional para el puro arte, más allá de la simple artesanía. Interiores sin figuras humanas En la Galería Marisa Marimón , expone una serie de cuadros José Mª González Cuasante (Fresno de Losa, Burgos, 1944), bajo el título Interiores de Cuasante , hasta el día 24. Cuasante es catedrático de pintura en la Universidad Complutense de Madrid (U.C.M.); y pasa por ser uno de los más caracterizados pintores españoles históricos del neorrealismo radical escéptico. La pintura expuesta, por otra parte, corresponde a una de sus tres series de interiores de casa en rojo. También tiene otra en clave de verde y varias en clave de amarillo. Y las alterna -desde hace quince años- con la fotografía y con pintura de calle. Cuando inició sus exposiciones individuales, a principios de los años 70, era ya figurativo; si bien luego, en los años 80, pasó a ser más expresionista aunque sólo transitoriamente, para, en fin, volver al figurativo precisamente en los citados interiores. Fundamentalmente se basa en el equilibrio luz-color. Lo explica así: «Pretendo ser colorista y luminista, jugando con el ilusionismo espacial de la perspectiva al crear un efecto fuerte sin llegar a ser agresivo». La originalidad de la obra expuesta reside en la presentación de unos interiores ausentes de figuras humanas, y, sin embargo, deslumbrantes. A Simón Marchán Fiz le evocan el Matisse de la época de Niza; y, en cualquier caso, se pueden inscribir en la historia de ese género, que inmortalizó Vermeer y popularizó Édouard Vuillard, el pintor del intimismo de la vida familiar y cotidiana. El hiperrealismo lumínico cromático de Cuasante presenta una realidad doblemente realista. Un retablo de figuras gallegas (San Pedro de Moreiras, Toén, Ourense, 1934) expone en el Ateneo bajo el título Exposición de tablas , hasta el día 7. Es autodidacta; y antes trabajó la piedra, a más de -sólo ocasionalmente- el barro. Esta exposición es la primera individual que realiza. Y está compuesta por treinta y siete tablas del formato cuadro y talladas en altorrelieve, así como otras tres esculturas de madera de bulto redondo, que son una figura de la Virgen de los Salesianos (María Auxiliadora), una cabeza de hombre de aire primitivista esculpida en el tronco-copa de un árbol y la expresión un tanto surrealista del cuerpo de un oso hormiguero con cara humana tallada en unas raíces de árbol. Abad Arce continúa el modelo de escultura gallego de Asorey, Bonome y Eiroa -en la primera mitad del siglo XX-, remotamente, y, ya inmediatamente -por coetaneidad y relación-, la de Faílde y Arturo Baltar. Su tabla Figuras galegas reúne músicos populares, un gaitero, un fraile en oración, niñas, una mujer embarazada y una maternidad; y, en otras tablas, presenta un canastro -un hórreo- y una lareira, más un afilador, una castañera, unos cuentacuentos, unos peregrinos, un pastor un chanqueiro (fabricante de zuecos) y una cesteira, entre otros puntos clave de la temática popular gallega.