En directo | El proceso La oficina ourensana está en un piso de la avenida de La Habana. Sorprende lo poco que se parece a una oficina en lugar donde se atiende al administrado
23 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.La oficina ourensana de la bolsa de pisos en alquiler de la Xunta no está ubicada en Sáenz Díez, donde se encuentra la sede del Instituto Galego de Vivenda e Solo. Está cerca, en el número uno de la avenida de La Habana. En un quinto piso. Cuando el administrado (o sea el ourensano interesado en el programa) acude a la administración (en este caso a la autonómica) se espera, por lo menos, un mostrador. Cuestión de costumbre. Por eso el acceso a la sede de la bolsa es cuando menos sorprendente. Las funcionarias que se encargan -amablemente dicen unos, sin demasiado interés denuncian otros- de explicar en qué consiste la iniciativa lo hacen en lo que en realidad no deja de ser un sala de estar. Sofás caducados en lo que a moda se refiere con tacto de terciopelo; mesita de centro, al a que sólo le faltan el café y las pastas; y mueble de vestíbulo, de madera y con tremenda lámina de mármol. Uno incluso llega a añorar a una señora con bata de guata y en zapatillas. Instalaciones ye-ye El instante revival traslada al visitante al salón de los Alcántara -los españolitos de a pie de los años setenta de TVE- y a uno se le hace raro acometer los trámites administrativos en un ambiente tan casero. Eso sí, como el día pille oscuro, el aire tétrico, más próximo a la familia Adams que a los Alcántara, no se lo quita nadie al lugar en cuestión. Más allá de esta dependencia se intuyen otras, con más pinta de oficina, donde se afanan las encargadas de dar salida a las dudas de los propietarios y a las peticiones de los potenciales inquilinos. Se respira un ambiente cargado... de trabajo. Al menos eso dicen los encargados de hacerlo. Las funcionarias explican que tienen muchas solicitudes acumuladas pero animan tanto a propietarios como a arrendadores a que se conviertan a esta nueva forma de alquilar. Eso sí, esperan que las solicitudes les vayan llegando poco a poco. Más que nada para que no se les acumule (más) el chollo. Lo que no estaría mal es que un asunto de tanto interés para los ciudadanos como es el de la vivienda tuviera en la práctica más medios. Por eso de aprovechar el tirón. Aunque en la oficina no se cortan en decirte que te lo tomes con calma. Que aunque sería bueno solicitarlo cuanto antes, casi te agradecerían que dejes lo de independizarte (por ejemplo) para dentro de un tiempo. Y luego dicen que a los jóvenes gallegos les cuesta abandonar el nido familiar. ¡Normal!