Los hilos

OURENSE

DIAGONAL | O |

19 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

ENTRO y salgo todos los días en y de un edificio de esos que aparecen en el plan de urbanismo dentro del inventario de edificios a conservar, que, en este caso, significa que la fachada requiere de ciertos mimos y de un respeto extremo. Por aquello de la memoria histórica, supongo: estupendo. Me agrada que pervivan esa fachadas tal cual fueron en su día dibujadas por los arquitectos y ejecutadas por las manos de expertos canteros. El tendero del bajo le ha colocado, de todos modos, un horroroso cartel y el ilustrísimo gobierno municipal le ha endilgado una de esas dificilísimas papeleras que son (ya han sido, sin que se molestasen en arreglarla o retirarla: por inútil) objetivo fácil para cualquier gamberrete de patada fácil. Y, por si fuera poco, también ha instalado el mismo ilustrísimo una farola de discutible gusto. E que chova. La pretensión de instalar luminosos en la planta más alta de la Torre ha abierto una interesante polémica. Público, privado, interés común, identidad colectiva y otras cosas igual de puras. Es tan sabrosa en el fondo como didácticos son algunos movimientos. Lástima que no pocas acciones u opiniones estén contaminadas por la tupida red de intereses cruzados y servidumbres que ensombrecen hechos y palabras.